Una empresa de construcción y rehabilitación de edificios con 22 empleados llevaba dos años sin poder acceder a licitaciones del sector público porque no tenía la ISO 9001. Trabajaban bien, tenían experiencia y referencias, pero el requisito de solvencia técnica los dejaba fuera.
En cuatro meses, con un proceso bien planificado, obtuvieron la certificación. Al año siguiente, su facturación con el sector público representaba el 35% de su negocio total. Este es el caso.
1. El punto de partida: una empresa que trabajaba bien pero sin sistemas
La empresa tenía un nivel de calidad real alto: pocos defectos, clientes satisfechos, pocas reclamaciones. Pero todo dependía de las personas: el jefe de obra sabía cómo hacer las cosas, los encargados sabían qué se esperaba de ellos. Nada estaba documentado.
Esto es muy habitual en pymes del sector: la calidad existe, pero en la cabeza de las personas, no en el sistema.
2. La decisión que marcó la diferencia: implicar al equipo desde el inicio
El gerente decidió no delegar todo en la consultora. Desde el primer día, el jefe de obra y los dos encargados de obra participaron en las sesiones de diseño de procesos.
Resultado: los procedimientos que se documentaron reflejaban cómo trabajaban realmente. No eran plantillas genéricas adaptadas, eran su forma de trabajar, por escrito.
Cuando llegó la auditoría, el equipo conocía el sistema porque lo habían construido ellos. El auditor preguntó cómo se gestionaba una no conformidad de obra: el jefe de obra lo explicó sin necesidad de consultar el manual.
3. El proceso mes a mes
- Mes 1: diagnóstico de situación inicial + diseño del sistema de gestión adaptado a obra
- Mes 2: documentación de procesos clave (planificación de obra, control de calidad en ejecución, gestión de proveedores, atención al cliente)
- Mes 3: formación al equipo + auditoría interna + corrección de no conformidades detectadas
- Mes 4: auditoría de certificación por organismo acreditado → certificado obtenido sin no conformidades mayores
4. Lo que aprendieron del proceso
- Documentar los procesos les hizo ver ineficiencias que no habían detectado: había pasos duplicados y comunicaciones entre obra y oficina que podían simplificarse.
- El sistema de gestión de no conformidades les dio una herramienta que no tenían: un registro de incidencias que ahora usan para mejorar continuamente.
- La carga real fue menor de la esperada. El tiempo de dedicación interna fue de unas 3-4 horas semanales durante los cuatro meses.
5. El resultado un año después
Con la ISO 9001 en mano, la empresa se presentó a cuatro licitaciones en los siguientes seis meses. Fue admitida en todas (antes de la certificación, era excluida en fase de admisión). Ganó dos.
La certificación también tuvo un efecto inesperado: varios clientes privados con los que llevaban años trabajando les pidieron la certificación como requisito para renovar contratos de mantenimiento.
En Ubimia Compliance acompañamos a empresas del sector de la construcción a obtener la ISO 9001 desde hace más de 15 años. Conocemos la particularidad del sector: obra, subcontratas, proveedores, inspecciones. Con más de 5.000 empresas certificadas, el sistema que diseñamos encaja con cómo funciona realmente una empresa constructora.
→ Consulta cómo obtener la ISO 9001 para tu empresa de construcción